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El potro que ha de ir a la guerra ni lo come el lobo ni lo aborta la yegua

“Pero lo más certero del refrán del potro está en que las dos desgracias – la de ser abortado por la yegua y la de ser comido por el lobo– de las que felizmente se salva sean desgracias de la vida, y la desgracia de ir a la guerra, en que hallara su perdición sea, en cambio, por antonomasia una desgracia de la historia. De esta manera, ya en el argumento expreso del refrán el despojo de todo contenido propio sufrido por los hechos al verse usurpatoriamente suplantados por la impostura del sentido –tal como impone la noción misma de destino– viene a representarse justamente bajo la imagen concreta de la desventura que sobre la vida arroja la mala sombra de la historia”

God&Gun. Apuntes de polemología. Rafael Sanchez Ferlosio