Imagen, tecnoesfera, biopolítica y capitalismo.  Tania Blanco: tecnologías de la producción de verdad y del control de la vida

 

(…) la historia crítica del pensamiento no es ni una historia de las adquisiciones ni una historia de las ocultaciones de la verdad; es la historia de la emergencia de los juegos de verdad: es la historia de las veridicciones entendidas como formas según las cuales se articulan sobre un dominio de cosas discursos susceptibles de ser llamados verdaderos o falsos[1]

Michel Foucault

¿Por qué nos hemos convertido en dioses tecnológicos y en demonios morales, en superhombres científicos e idiotas estéticos?[2]

Lewis Mumford

(…) todos los problemas ecológicos y ambientales son problemas sociales, que tienen que ver fundamentalmente con una mentalidad y un sistema de relaciones sociales basadas en la dominación y en las jerarquías. Estos son los problemas que nos ofrece hoy en día la gran difusión de la cultura tecnológica.[3]

Murray Bookchin

Podríamos definir aquello a lo que llamamos cultura como el conjunto de sistemas de creencias y saberes elaborado históricamente por un grupo, unido a los comportamientos o a los modos de vida que dicho sistema ordena. La cultura, así definida, sería en definitiva algo profundamente vinculado a lo que se decide tener por real o verdadero, o mejor dicho verosímil. Pero si ya la definición de cultura esta sujeta a intensos debates, la cuestión del cómo y porqué decidimos que es lo cierto, y de que manera se construye ese “consenso” es algo extraordinariamente complejo, que tiene la particularidad añadida (y esto es lo que aquí nos va a interesar) de que ese acuerdo colectivo e histórico sobre qué es lo real o lo verdadero con el tiempo deviene en “ideología”. Como dice Régis Debray, “Transcurrido cierto tiempo llamamos «ideología» a ese consenso que cimenta cada grupo organizado. Ni reflexivo ni consciente, tiene poco que ver con las ideas. Es una es una «visión del mundo»(…)” [4].

En nuestro mundo, desde la Ilustración y sustituyendo a las religiones, el mito tecno-científico con su pretensión de conocimiento y comprensión de una realidad absoluta y universal, se ha convertido en la vía privilegiada de acceso a la verdad. Pero esa razón tecno-científica a la vez que construye las metáforas que dotan de sentido al mundo, despliega una operación retórica de persuasión destinada a demostrar que su perspectiva del mundo es el mundo en sí,  que las representaciones de la ciencia no son tales sino la realidad misma y en esa operación destinada a ocultar su condición de lenguaje, de “representación” del mundo, en esa conversión en ideología[5], la imagen y la visión tienen  sin duda su lugar.Desde la II Guerra Mundial, tanto en las ciencias de la vida (biología, química, ecología, etc.) como la tecnología han experimentado un extraordinario progreso que ha generado grandes transformaciones tanto en la naturaleza como en nuestra cotidianeidad. Este proceso, que ha constituido a la tecno-ciencia en un instrumento de dominio del mundo y la sociedad, ha sido promovido desde la contante mercantilización de la experiencia, del mundo y de los modos de vida. La capacidad de intervención y control sobre la naturaleza y la sociedad del entramado ciencia /tecnología /mercado, en el contexto del sistema capitalista globalizado se ha desarrollado amparado en supuestos como la objetividad científica y la racionalidad que le han servido para esquivar las responsabilidades éticas derivadas de su exponencial desarrollo.

Una aproximación posible al trabajo de Tania Blanco, podría realizarse a partir de las cuestiones planteadas por Debray en la cita anterior; la trascendencia de la imagen en la construcción de la cultura como ideología, y la imagen misma como ideología, como “visión del mundo” que, en tanto que representación impide una nueva mirada. A mi entender, el hacer de Tania Blanco se funda en dos grandes preocupaciones: la primera sería el manifiesto desequilibro entre el desarrollo tecno-científico de la humanidad y su progreso ético; la segunda se refiere a la función de la imagen y su relación en la construcción de la verdad. Pero estas dos preocupaciones que se funden constantemente en su trabajo podrían formularse intercambiando sus términos es decir que la primera preocupación podríamos describirla también como el problema del pensamiento tecno-científico en la construcción de la verdad y la segunda como la explosión de la cultura visual y el problema de la ética de la imagen. De fondo, como elementos generadores de los desequilibrios y tensiones que acabamos de nombrar aparecen el poder y el sistema económico. En definitiva la obra de Tania Blanco aborda la gran amenaza contemporánea que supone que los enormes poderes que la tecno-ciencia ha entregado a la humanidad no se ejerzan acompañados de una conciencia del interés común, de una racionalidad universal indisociable de un proyecto solidario, de una altura ética que los pusiera al servicio de la humanidad. El fracaso de una civilización tecno-científica  sometida a los intereses del capital y no del bien común  no supone solamente el fin de un proyecto colectivo que liberado de atavismos y supersticiones buscara una racionalidad universal, si no que cada día que pasa se constituye un ejercicio mas peligroso de ceguera suicida ante la amenaza que tales poderes en su uso actual suponen para todo el planeta y la vida misma.

 

  1. I) Del conflicto entre la naturaleza y la tecnoesfera[6]a la crítica a la “cientificidad” de la ciencia.

 (…) hay que recuperar nuestra concepción de seres naturales, percatarse, frente a la falsificación de la modernidad, de que la Naturaleza forma parte de nuestro propio ser[7]

Carlos París

El trabajo de Tania Blanco ha evolucionado (ligado fuertemente a una experiencia personal e íntima) desde una inquietud inicial o una sospecha casi metafísica ante un paisaje tecno-científico o una realidad artificial que parece querer negar nuestra pertenencia a la vida natural, hacia la expresión de una clara conciencia crítica ante la manifiesta amenaza para la vida que el capitalismo global produce en su desarrollo industrial, y especialmente en la alianza con las industrias alimentaria, farmacéutica, médica, química y con las tecnologías y medios de comunicación. Hábitat radix(2006), Vacuum Dome (2007) y The Holy Bubble ( 2010-11), son tres proyectos expositivos que, con diferencias y aportaciones sucesivas, se inscriben en una misma línea de trabajo, en esa inquietante reflexión sobre la ruptura de la unidad de la civilización con la naturaleza. Pero mientras en Hábitat radix, desde mi punto de vista, hay una cierta nostalgia de origen romántico, una melancolía casi “hölderliniana” respecto a la distancia entre el proyecto civilizatorio y la vida (aunque desde luego actualizada y llena de humor o ironía, como casi todo el trabajo de Tania Blanco) en Vacuum Dome se incorpora un nuevo e interesante elemento a la reflexión, algo que podríamos llamar pulsión escópica del proyecto tecno-científico. Vacuum Dome que tuvo lugar en la Sala Parpalló en Valencia entre 2007 y 2008, estaba dividido en tres partes en la última la representación de objetos de apariencia clínica o científica en cuadros comoSpasmodic lens(2007) o Eyewitness (2007) nos remite, simultáneamente a la cuestión del lugar de la visión en el proyecto científico ya la imagen misma de la ciencia como torre de marfil, como el lugar sagrado del saber/poder. La doble reflexión sobre la  imagen científica y imagen de la ciencia se prolonga y profundiza en The Holy Bubble, cuyo título ya nos está proponiendo de manera irónica pensar la ciencia como  sustituto de la religión en tanto que vía única y universal de acceso a la verdad. Este proyecto expositivo mostraba obras de dos series: Sleep-Drunk Vademecum; una coleeción de pinturas sobre tecnología clínica, visiones de pesadilla cuyo formato circular alude a esa mirada científica sobre la realidad, tan focalizada y descontextualizada, mediada ya irremediablemente por  las prótesis ópticas (como el microscopio). YCellular Limbo, un trabajo fotográfico que en palabras de la propia Tania Blanco “examina el mundo de los entornos microscópicos y celulares, el comportamiento de los microorganismos, los mecanismos orgánicos, etc… que parecen ser observados a través de avanzados medios ópticos de alta tecnología. Pero estos montículos de formas globulares están lejos de proceder de una probeta de laboratorio. Estas imágenes recogen los registros de un proceso de trabajo, con una renuncia deliberada del uso de Photoshop o cualquier tipo de retoque digital. Las luces, colocadas estratégicamente, y las características evocadoras del material empleado son los únicos recursos utilizados para recrear estas escenas de apariencia húmeda y cristalina. Sobre una banda blanca en la parte inferior de cada imagen se inscribe un código, junto con un título que identifica a la serie. La composición alude directamente a la disposición de los bancos de imágenes y a la separación y agrupación por bloques temáticos. Las variaciones en la temperatura de los colores y de los códigos, con una tipografía con un aspecto altamente estandarizado (Arial), también recuerdan las guías de color pantone, estableciéndose así un paralelismo con la estandarización y la limitación de los procedimientos mecánicos”

Pero las arquitecturas imaginarias, la robótica fantástica, las falsas imágenes de laboratorio, todo ese mundo artificial y de pesadilla que hasta ahora nos ha mostrado Tania Blanco como la representación de un distópico futuro/presente de alguna manera se hace real se encarna, es traído al mundo que habitamos, a nuestra experiencia cotidiana, en dos instalaciones sobre la contaminación electromagnética: 6 Antenna Jammer Car yEMR Experiment Island. La primera tiene por objeto evidenciar la imposibilidad legal de generar un espacio libre de electropolución, descongestionado de las frecuencias que circulan en el espacio público, planteando así una crítica a las legales que lo impiden. La legislación española vigente permite a las tecnologías de la comunicación emitir radiaciones sin ningún tipo de restricción. Nadie puede elegir ser o no expuesto a este tipo de contaminación, ni siquiera atenuar, modular o evitar parcialmente ser irradiado a través de uno de estos dispositivos ya que el uso de inhibidores de frecuencias está restringido a las  actividades relacionadas con la defensa nacional y la seguridad del estado. En el contexto de  la  XVIII edición de Art públic / Universitat pública  de la Universidad de Valencia Tania Blanco propuso la instalación de un inhibidor de una serie de frecuencias en el interior de un vehículo en una zona al aire libre de la Universidad, a pesar de plantearse unperímetro señalizado (como si el espacio libre de contaminación fuera en realidad el espacio peligroso), no se obtuvieron los permisos y  se tuvo que prescindir de la conexión y el uso del dispositivo. EMR Experiment Islandes una instalación que tuvo lugar en Centrocentro en Madrid entre Febrero y Marzo de 2017 como parte del proyecto 24/7.Conectados comisariado por  Luisa Espino En ella  se median  las radiaciones del espacio expositivo de Centrocentro y se anotaban en las paredes. A la vez que se  creaba, un espacio que de manera simbólica estaba libre de frecuencias  al ser protegido por tres muros, uno rosa que hace referencia al colapso de frecuencias y dos de color azul cielo que recrean una isla de desconexión y plantas con cualidades anti-radiación.

Los planteamientos iniciales del trabajo de Tania Blanco, que ahora podríamos entender perfectamente desde la proximidad a los presupuesto post-positivistas afines a lo que se ha venido a llamar  “Nueva sociología de la ciencia, se han ido viendo progresivamente ampliados: del inquietante sentimiento de desconexión entre el hombre y la naturaleza a la crítica a la tecnoesfera  a través de una cierta iconoclastia irónica de la imagen tecno-científica, y finalmente, una puesta en cuestión sobre  los sistemas de control y los poderes que regulan el desarrollo tecno-científico y como ese entramado afecta a nuestras vidas.

EMR Experiment Islandes una instalación que tuvo lugar en Centrocentro en Madrid entre Febrero y Marzo de 2017 como parte del proyecto 24/7.Conectados comisariado por  Luisa Espino En ella se median las radiaciones de la sala de exposiciones y se anotaban en las paredes. A la vez se creaba un espacio que de manera simbólica estaba libre de frecuencias  al ser protegido por plantas con cualidades anti-radiación y tres muros, uno rosa que hace referencia al colapso de frecuencias y dos de color azul cielo.

Los planteamientos iniciales del trabajo de Tania Blanco, que ahora podríamos entender perfectamente desde la proximidad a los presupuesto post-positivistas afines a lo que se ha venido a llamar  “Nueva sociología de la ciencia, se han ido viendo progresivamente ampliados: del inquietante sentimiento de desconexión entre el hombre y la naturaleza a la crítica a la tecnoesfera  a través de una cierta iconoclastia irónica de la imagen tecno-científica, y finalmente, una puesta en cuestión sobre  los sistemas de control y los poderes que regulan el desarrollo tecno-científico y como ese entramado afecta a nuestras vidas.

 

  1. II) imagen, información y publicidad en la época de la mentira.

 (…) cabría preguntarse cuales son realmente los tres poderes. Ya se aprecia que no son precisamente los de la clasificación tradicional: legislativo, ejecutivo, judicial. El primero de todos los poderes es el poder económico. Y el segundo ciertamente es el poder mediático. De forma que el poder político queda relegado a la tercera posición.[1]

Ignacio Ramonet

 Pero el análisis de la tecnoesfera no puede limitarse a un triste lamento respecto a la ruptura entre el hombre y la naturaleza. La crítica al proyecto tecno-científico derivaría en un ejercicio de melancolía primitivista si ignoráramos que la amenaza que supone hoy para la humanidad el progreso tecnológico no deviene tanto del dominio del carácter mítico del que se ha investido el método científico, como de la coexistencia y mutua colaboración entre el desarrollo tecnológico y el sistema de producción capitalista[2]. Es decir que  junto a la miradas epistemológica y antropológicas existe una perspectiva política necesaria para comprender  esta realidad. La relación entre la tecnología, la producción distribución e interpretación de imágenes y la cuestión de concentración de poder, es fundamental también en la construcción de “lo real”. Si en los trabajos hasta aquí descritos Tania Blanco se ha ocupado de la ciencia como amenazante tecnología de la producción de verdad, en STRATEGIES 101 (2011-2013),Documentos inesperados en una sala de espera (2011-2014),À la victoire de…(2015)y Promenade 15M (2015), aborda, desde distintos puntos de vista, el problema del control político de esa verdad. STRATEGIES 101es una instalación que tuvo lugar en  LE CENTQUATRE, (Paris, 2011) en la que se hacen presentes, no solo el problema  de la manipulación mediática global y el monopolio de la información, si no que a la vez describe, de forma irónica, el conjunto de intereses inscritos en esa manipulación las alianzas del poder militar y el económico en lo que podíamos llamar tanatoindustrias (la agroquímica, la armanetistica…). Tania Blanco define STRATEGIES 101 como un proyecto que “cuestiona las políticas sociales neoliberales que, disfrazadas como tabla de salvación económica y financiera, en realidad agudizan las desigualdades socioeconómicas. La riqueza concentrada y la alienación e hipnotización a la que la tecnología de las comunicaciones ha empujado a la población mundial”. Documentos inesperados en una sala de espera es una instalación realizada en 2014 en La Casa Encendida (Madrid, 2014) que recrea una imaginaria y estándar sala de espera en la que las revistas y los periódicos habituales han sido sustituidos por una perfecta simulación cerámica de los mismos. Pero estas copias tridimensionales en barro cocido, aunque en apariencia sean idénticas a las publicaciones originales ofrecen una información radicalmente diferente. Así por ejemplo, un ABC de 1977 nos informa en portada de que “La Casa Real se apropia ilegalmente de Patrimonio Histórico Nacional”; El País de que “Votes lo que votes, ya está todo decidido”  o de que “Los Bancos rescatados perdonaron 200 millones de euros de deuda a los partidos mayoritarios” y que “Ex-altos cargos acabaron trabajando para las empresas públicas que fueron privatizadas”; The Times presenta un reportaje titulado “Democracy Hypocrisy”; National Geographic un especial “Biopolítica; y The New York Times, que aquí es The New York Lies,propone un análisis crítico de los intereses geopolíticos que condujeron a la invasión de Libia a través de artículos como “Transforms… and for worse” o “Libya Revolution and Aftermath” Una extensa colección de reportajes, titulares y noticias de carácter contra-informativo cuya publicación en cualquiera de esos medios sería absolutamente impensable. À la victoire de…es una colección de placas conmemorativas que celebran actuaciones concretas y logros de los movimientos sociales que ha pesar de su trascendencia para el bien común jamás obtendrán un reconocimiento oficial. Acciones que han sido informativamente manipuladas, ignoradas u olvidadas por los medios de comunicación de masas y cuya conmemoración institucional parece absolutamente impensable. Las placas de À la victoire de…son pinturas realizadas a modo de trampantojo, simulando la piedra talladas. El tamaño, contenido y proporciones de las mismas está pensado para encajar en espacios simbólicos específicos con la intención de solemnizar, de recordar públicamente acciones, logros sociales que serán relegados por la Historia.

Muchos autores han advertido, desde diversas perspectivas, del profundo cambio que para la sociedad han supuesto y la capacidad de  reproducción técnica de imágenes y su ubicua presencia junto a la expansión incesante de los medios de comunicación. Flusser habla de la “posthistoria” a partir de la emergencia de la fotografía, Baudrillard de la  “hiperrealidad” relacionada con el auge de la televisión, Regis Debray  cita la “videosfera”  etc.  Pero el aspecto que propone considerar Tania Blanco en su trabajo no se refiere tanto a la predominancia de la cultura visual y sus nuevos paradigmas, como  al trascendental  fenómeno de concentración y control de la información y en que medida, tal y como describe Baudrillard, lo característico hoy sería que la verdad, la causa objetiva, han dejado de existir definitivamente en relación con la imagen. Sin embargo la reflexión de Baudrillard pone el acento en el hecho de que lo la tecnología permite a la producción de imágenes  es aumentar su apariencia de realidad a la vez que se hace independiente de ella, mientras Tania Blanco en Documentos inesperados en una sala de espera o en . À la victoire de…se centra en la cuestión del control político-económico de la información y aunque sea un fenómeno que no es de ahora –podemos pensar en  la íntima relación que en el Barroco ha existido entre imagen y propaganda y de manera mas general a compleja relación entre imagen y verdad inscrita en todas la querellas iconoclastas e iconófilas históricas y actuales, o al desarrollo de la propaganda en la Alemania nazi etc. – no deja de ser cierto que nuestro presente ha sido descrito, en función de ese control sobre la comunicación, como la época de la mentira o el tiempo de la posverdad, en alusión a una hegemonía mediática que cada vez más perfecciona las técnicas de construcción de la verdad, de fabricación de una apariencia de verosimilitud, al servicio de determinados intereses y sin demasiados reparos en desatender cualquier evidencia material. Una sobreinformación ( ya que funciona por su hiperpresencia) que apela sobretodo a la emoción, a las creencias, a los prejuicios y que, en mi opinión, se ha edificado a partir del desborde y la ocupación en todos los ámbitos de la vida a cargo de la forma publicitaria; la cual invade la cultura, la educación, la política o la vida cotidiana. Una publicidad transformada en comunicación cuya incidencia en nuestras vidas y conciencias dada su presencia permanente, no para de crecer.

III) Biopolítica y tanatoeconomía. Los “beneficios” de la alimentación.

 “la vieja potencia de la muerte, en la cual se simbolizaba el poder soberano, se halla ahora cuidadosamente recubierta por la administración de los cuerpos y la gestión calculadora de la vida. Se inicia así la era del biopoder” [3]

Michel Foucault

Paradójicamente, en un mundo habitado por 7.200 millones de personas y que produce alimentos para 12.000 millones, 880 millones mueren de hambre y 1.000 millones sufren sobrepeso. En Estados Unidos, en el momento de mayor  abundancia de alimentos, 35,1 millones no tienen garantías de poder pagarse la comida del día siguiente a la vez que, especialmente entre las clases desfavorecidas, aumentan las patologías relacionadas con la alimentación –la obesidad afecta principalmente a la población afroamericana (36% del total) y la latina (29%)–. En Gran Bretaña, la crisis económica ha hecho que las ventas de carne de cordero, verduras y fruta fresca hayan disminuido considerablemente, mientras que el consumo de productos envasados, como galletas y pizzas, haya aumentado en los últimos cinco años. En España cada vez comemos más precocinados y bollería, mas carne y derivados lácteos, más refrescos y bebidas azucaradas, mientras el arroz, las legumbres y las patatas, son cada vez menos consumidos. La obesidad aumenta a medida que desciende la escala social; los niños de entre 3 y 12 años de los niveles socioeconómicos más altos tienen una prevalencia de obesidad del 8,9%, y del 23,7% en los niveles más bajos. Las familias con una renta inferior a 8.800 anuales, presentan un 30% más de sobrepeso que las clases medias y altas. En el mundo industrializado, en plena sociedad del consumo y la abundancia, aquellos que cuentan con menos recursos económicos tienen más dificultades para acceder a una alimentación sana y saludable siendo empujados a comprar productos baratos y menos nutritivos. Millones de personas sufren hoy las consecuencias de un modelo de alimentación “fast food”, que acaba con nuestra salud. Las enfermedades vinculadas a lo que comemos no han hecho sino aumentar en los últimos tiempos: diabetes, alergias, colesterol, hiperactividad infantil, etc[4]. Habitamos un mundo de “obesos y famélicos”[5]el hambre y la gordura vinculados entre sí por las cadenas de producción y distribución de alimentos no son si no cara y cruz de la misma moneda, productos ambos de una decisión político-económica. La alimentación es un negocio siniestro que a unos mata de hambre y a otros envenena sin reparo y  finalmente permite que unos pocos muy pocos, se enriquezcan. Como nos cuenta Esther Vivas[6], aprovechando los mercados de materias primas y el negocio de la especulación agroalimentaria que impulso la revolución conservadora de los años noventa en EEUU y Gran Bretaña a través del proceso de desregularización de la economía global, hoy los mismo bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, ante la caída del mercado de créditos hipotecarios de alto riesgo, son quienes ahora especulan con la comida. De manera que unas pocas pero enormes empresas han obtenido un poder casi absoluto sobre el ciclo de la alimentación. Guiadas exclusivamente por la lógica del beneficio, las grandes corporaciones alimentarias dictan nuestra forma de comer y nuestra manera de pensar sobre la comida. Se habla mucho de los “beneficios” de la alimentación pero no tanto de los extraordinarios beneficios económicos que, no para nosotros, si no para unos pocos produce. Y parece irremediable que a lógica del capital imponga que cualquier relación entre los beneficios económicos de la alimentación de aquellos y los beneficios para nuestra salud sean inversamente proporcionales. Las problemáticas de la cantidad, la cantidad y la calidad alimentaria, aparecen indisocables unidas y atravesadas por una lógica biopolítica. En las sociedades desarrolladas, la alimentación ha devenido en una cuestión identitaria ligada a las marcas. En este contexto el discurso publicitario opera como una compleja trama de interpelaciones que activan en el consumidor deseos sociales en relación al cuerpo. Desde esta perspectiva, podemos reconocer la pertinencia de interrogarnos acerca de la alimentación y las lógicas de la dominación.

Unlid(2016-2017) es una propuesta profundamente crítica con el proceso de industrialización alimentaria y su interrelación entre las nuevas formas de producción y distribución de la comida que, en su alianza con el marketing y la publicidad en tiempos de la posverdad son capaces de proponer identidades y estilos de vida específicos a partir de la adquisición de determinados bienes de consumo a la vez que enmascaran los riesgos para la salud o las condiciones de explotación en las que a menudo son producidos. Tania Blanco sintetiza en este proyecto las dos grandes preocupaciones que hemos venido analizando: por un lado, la dimensión biológica de la industria agroalimentaria, basada en las tecnologías de los transgénicos y los agrotóxicos y en la confianza radicalmente antropocéntrica en el saber científico y su capacidad de controlar absolutamente todas las variables ocurrentes en los procesos naturales, nos remite a su preocupación por el desarrollo tecno-científico y su separación de la naturaleza; por otro, la manipulación informativa que el marketing y la publicidad, con sus diversas estrategias, le ofrecen a este negocio esta en relación con el problema del control de la información y las tecnologías de la producción de verdad. Detrás del discurso propuesto en Unlid hay a mi parecer un sentir o pensar lo político, heredero de formas de pensamiento crítico como el ecologismo y el feminismo que, desde el análisis de la experiencia cotidiana y de las relaciones entre lo público y lo privado, han revalorizado el compromiso ciudadano y la capacidad de acción política al incluir la esfera privada como espacio de transformación social. La estrategia comunicativa de Unlides parecida a la llevada a cabo en Documentos inesperados en una sala de espera: la recreación de objetos de la realidad (que entonces eran publicaciones de toda índole y ahora son producto al alcance de cualquier en un supermercado) en un espacio de consumo  y la tergiversación critica del discurso o de la narrativa que el objeto transmite. Además Unlidincluye referencias a marcas de producción o distribución alimentaria (Lidl, Mercadona, Roundup o Kellogs)  con las que establece irónicos juegos de palabras o bromas gráficas sobre el logo en una estrategia de comunicación grafica anti-publicitaria afín a movimientos activistas contemporáneos como el  brandalism.

El texto que aquí concluye estuvo a punto de titularse “Tania Blanco: “otra modesta proposición“ aludiendo a Una modesta proposición (A Modest Proposal), un texto satírico que en 1729 Jonathan Swift publicaba destinado a  “evitar que los niños de la gente pobre de Irlanda se conviertan en una carga para sus padres o para el país, y para hacer que sean de provecho para el público” –como reza su subtitulo–- Una crítica a los saberes y las desigualdades de su tiempo en la que propone que los hijos de los irlandeses pobres (“una molestia para el público”) sean alimentados hasta la edad de un año y entonces vendidos a los gentiles hombres,  para que con gran placer se los coman en ocasiones tales como matrimonios y bautismos. Una propuesta distópica en la que el imperio de la razón económica se impone a la vida en un contexto de poderes biopoliticos y decisiones “tanatoeconomicas”, de eso precisamente y también desde el saracasmo nos habla en Unlid Tania Blanco.

[1]Ramonet , Ignacio. La tiranía de la comunicación, ed. Debate, Madrid, 2000. Pag.32.

[2]Obviamente la cuestión de la tecno-ciencia como problema o amenaza no puede restringirse a su relación con el capitalismo. Su desarrollo es mucho más complejo. Baste recordar aquí que, como señala C. París en la ya antes citada Técnica y Moral. Por una ética de las decisiones radicalesque:  por un lado las limitaciones de la propia Ética tradicional en la captación de la corporalidad en cuanto olvida nuestro cuerpo inorgánico; la Naturaleza”, es decir que ha existido una tradición en el pensamiento occidental que históricamente ha desatendido la conexión hombre y naturaleza estableciéndola solo como una relación de dominación o explotación. Que no puede dejar de analizarse sin considera la constante del antropocentrismo presente en la cultura occidental. Que ese desarrollo tecnológico es heredero del fervor maquinista del Renacimiento. Que el mismo trabajo enajenado al romper la unidad entre el individuo y la especie contribuye a que se pierda la del hombre con la Naturaleza. Que aunque Marx elevara la relación entre humanidad y Naturaleza al considerar esta el cuerpo inorgánico del hombre lo cierto es que también confió en las fuerzas productivas y el desarrollo tecnológico como elementos liberadores, provocando así que tampoco el sistema socialista escapara a los errores de un productivismo tecnológico de carácter finalmente destructivo. En definitiva: hay un largo etcétera de razones que nos han traído hasta aquí, pero sí es cierto que hoy la amenaza para la vida de las potencias desatadas de la tecnoesfera parece imparable en virtud de la irracional lógica del beneficio económico.

 

[3]Foucault, M. Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber(trad. de Ulises Guiñazú), Ed. Siglo XXI, 2003

[4]Datos obtenidos deObesos y famélicos: El impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial de Raj Patel; El negocio de la comida ¿quién controla nuestra alimentación de Esther Vivas.La guerra de clases, también en la comida: comer sano, sólo al alcance de unos pocosarículo de Hector g. Barnén en El confidencial14/09/2014

[5]Patel, Raj. Obesos y famélicos: El impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial.  ed Lince. 2008

[6]Vivas Esteve, Esther. El negocio de la comida ¿quién controla nuestra alimentación? ed Icaria , Barcelona 2015

[7]Citado por Miguel Morey  en “La cuestión del método” introdución al libro  Tecnologías del yo y otros textos afines, ed. Paidós, Barcelona, 2008

[8]A continuación Mumford especifica el sentido  en el que utiliza el término idiotas : “idiotas , claro está en el sentido griego de individuos completamente privados, incapaces de comunicarse o comprenderse entre sí” Mumford, Lewis. Arte y técnica, ed. Pepitas de calabaza, Logroño. 2014 pág. 178.

[9]Bookchin, Murray, Nosotros los verdes, nosotros los anarquistas. Ponencia presentada en una conferencia internacional organizada por los Verdes italianos, setiembre 1987. Consultada en  http://www.ecologiasocial.com/biblioteca/BookchinVerdesAnarquismo.htm

[10]Debray, Régis. Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en Occidente, ed. Paidós, Barcelona, 1994 pág. 299

[11]Como explica Emmanuel Lizcano en La ideología científica(Nómadas, núm. 99, julio-diciembre, 1999 Universidad Complutense de Madrid, España) “ideología seria el conjunto de ideas, valores, discursos y prácticas que presenta como universal y necesario un estado de cosas particular y arbitrario, haciendo pasar así cierta visión y construcción de la realidad por la realidad misma, y que  borra las huellas de ese carácter construido de la realidad, de modo que tal perspectiva llegue a percibirse”

[12] El concepto de “tecnoesfera” es definido por C. París en Técnica y Moral. Por una ética de las decisiones radicalescomo  “nuevo nivel de la realidad propio de la cultura que se superpone a la biosfera y se interrelaciona con esta en particular problemática  cuya gravedad en nuestros días se hace patente.”

[13]París, Carlos. Técnica y Moral. Por una ética de las decisiones radicales, publicado originariamente en Revista del conocimiento,1985. Recogido en Ciencia , tecnología y trnasformación Social. Escritos seleccionadosUniveristat de Valencia 1992 pag. 197

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