La palabra toma parte / la paraula pren part. Miguel Hernández / Vicent Andrés Estellés

Miguel Hernández / Vicent Andrés Estellés. La palabra toma parte / la paraula pren part,es una exposición itinerante y divulgativaque reúne a dos de los más importantes poetas valencianos del siglo XX Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910-Alicante, 28 de marzo de 1942) y Vicent Andrés Estelas (Burjassot, 4 de septiembre de 1924-Valencia; 27 de marzo de 1993). Esta muestra pretende aproximarnos a esa búsqueda, común en ambos, de la forma posible de una poesía para todos, una poética indisociable de una profunda vitalidad expresada en su función social y su valor existencial. No se trata de una exposición biográfica ni histórica, no es un proyecto de vocación arqueológica; es una antología de poemas hecha exposición, que quiere, a través de la imagen exhaustiva de la palabra poética, de la presencia evidente del poema, establecer un diálogo que traiga al presente la poesía de ambos, para ponerla en valor mostrando la vigencia de dos voces que si hoy podemos hacer nuestra es porque ha sido su vocación ser a la vez, voz propia y común, palabra personal y colectiva.

La exposición se organiza en seis módulos o estructuras portátiles que funcionan como soporte para poemas impresos o producciones audiovisuales. 1) “Aventados se vieron” es una línea de tiempo que sirve para situar en un contexto histórico y cultural la vida y la obra de los dos poetas. 2) “La paraula encesa en una má” es una pequeña biblioteca que reúne publicaciones de y sobre Estellés y Hernández, y que permite acercarse a su poesía de la manera mas natural posible: en la detenida lectura de sus libros. 3) “Precisamente a ti” es la sección donde la conexión entre los dos autores se hace mas evidente al mostrar los diversos poemas que Vicent Andrés Estellés le dedicó a Miguel Hernández (tales como la “Elegia a Miguel Hernández, al Cementeri d’Alacant” o la “Epístola d’urgència a Miguel Hernández”). 4) “Demane la paraula para tu” es un espacio dedicado a la elección de su poética, de la forma y la palabra, a la prosa y el verso en el que nos hablan de la búsqueda de esa palabra precisa exacta y popular. La exposición se completa con dos estructuras centrales que muestran este trayecto común entre la individualidad, la expresión del drama personal y de lo intimo hacia la conciencia de su ser histórico y colectivo. Así mientras “Con tres heridas yo” está dedicada al amor, la vida, la muerte…,“De las cosas del mundo frente al hombre” se ocupa una poesía comprometida que va de la crítica social a la denuncia la represión política y moral de la postguerra. Poesía de en un tiempo hostil, cuando “el hombre acecha al hombre”. Finalmente un mural audiovisual final contextualiza el trabajo de ambos poetas con otras formas de producción cultural.

Lo indecible cercado por el lenguaje. Orfeo ha vuelto la mirada

 

-¿Cuál es el privilegio de la muerte? –Pregunta Alpha 60

-No morir ya más –contesta Caution

-¿Conoce qué es lo que ilumina la noche?

-La poesía

-¿Cuál es su religión?

-Creo en las inspiraciones de la consciencia

-¿Hay alguna diferencia entre los principios misteriosos del conocimiento y “eso” del amor?

-En mi opinión en el amor no hay misterios

-Está mintiendo –responde Alpha 60

-Tengo razones para mentir pero, ¿puede diferenciar las mentiras de las verdades?

-Está usted ocultando ciertas cosas, pero por el momento no puedo adivinar cuales

J.L. Godard (diálogo del film Alphaville)

 

INTRODUCCIÓN

Hay dos citas, ambas presentes en un políptico de titulado Poems[1](2009)que juntas o por separado son recurrentes en Xisco Mensua, y creo entre ambas podrían dibujarse los límites dentro de los que habitan las interrogaciones, las inquietudes, los fantasmas y las estrategias que conforman su poética. La primera que nombraré es una imagen, la segunda un texto. La imagen es una reproducción de La expulsión del Paraíso(Cacciata dei progenitori dall’Eden) de Masaccio; el texto pertenece a Fin de partida (Fin de partie)de Samuel Beckett– “Hamm: ¿No estamos a punto de… de… significar algo? Clov: ¿Significar? ¡Significar nosotros!… (risa breve,) ¡Ésta sí que es buena!”–.

La expulsión del Paraíso ilustra el relato del Génesis. Viviren el paraíso hubiera sido vivir a salvo del tiempo y de los otros. Ser expulsado, perder el paraíso, es tomar conciencia de la condición humana, de la finitud, de la individualidad y la contingencia, es la desnudez del hombre expósito, arrojado por el Padre, y la maldición del conocimiento, la caída en el tiempo, pero a la vez la libertad de la desobediencia, la confianza en las fuerzas propias y, en el fondo, el anhelo de un retorno, de un paraíso recobrado. La expulsión del paraíso abre los caminos de la melancolía y la esperanza. Final de partidaes el absurdo vinculado a la imposibilidad de significación en la ausencia de certidumbre, en el tiempo de la catástrofe, del sinsentido, de la ruina y la supervivencia; la desintegración del lenguaje y su inmediata soberanía en la liberación de su uso comunicativo. La pregunta de Hamm, antes citada, sobre la posibilidad de significar –¿No estamos a punto de… de… significar algo– es sintomática. Pero Final de partidaes también metateatro (o en el caso que nos ocupa basta decir metalenguaje), dramaturgia en el conflicto entre los espacios de la ficción y la realidad. Adorno en Intento de entender fin de partida[2]lo propone como ejemplo de la negatividad que implica toda construcción de sentido en la época contemporánea, de la tensión entre una filosofía, un pensamiento con vocación universal y de sentido, y su disolución en una  forma estética subjetiva. Esta tensión entre poética y razón, atravesada por otras como la relación entre palabra imagen, o entre lo universal y lo particular o entre la búsqueda de sentido y la sospecha de su imposibilidad está presentes en el hacer de Xisco Mensua (como decíamos de entrada, una de las citas recurrentes es una (más…)

Imagen, tecnoesfera, biopolítica y capitalismo.  Tania Blanco: tecnologías de la producción de verdad y del control de la vida

 

(…) la historia crítica del pensamiento no es ni una historia de las adquisiciones ni una historia de las ocultaciones de la verdad; es la historia de la emergencia de los juegos de verdad: es la historia de las veridicciones entendidas como formas según las cuales se articulan sobre un dominio de cosas discursos susceptibles de ser llamados verdaderos o falsos[1]

Michel Foucault

¿Por qué nos hemos convertido en dioses tecnológicos y en demonios morales, en superhombres científicos e idiotas estéticos?[2]

Lewis Mumford

(…) todos los problemas ecológicos y ambientales son problemas sociales, que tienen que ver fundamentalmente con una mentalidad y un sistema de relaciones sociales basadas en la dominación y en las jerarquías. Estos son los problemas que nos ofrece hoy en día la gran difusión de la cultura tecnológica.[3]

Murray Bookchin

Podríamos definir aquello a lo que llamamos cultura como el conjunto de sistemas de creencias y saberes elaborado históricamente por un grupo, unido a los comportamientos o a los modos de vida que dicho sistema ordena. La cultura, así definida, sería en definitiva algo profundamente vinculado a lo que se decide tener por real o verdadero, o mejor dicho verosímil. Pero si ya la definición de cultura esta sujeta a intensos debates, la cuestión del cómo y porqué decidimos que es lo cierto, y de que manera se construye ese “consenso” es algo extraordinariamente complejo, que tiene la particularidad añadida (y esto es lo que aquí nos va a interesar) de que ese acuerdo colectivo e histórico sobre qué es lo real o lo verdadero con el tiempo deviene en “ideología”. Como dice Régis Debray, “Transcurrido cierto tiempo llamamos «ideología» a ese consenso que cimenta cada grupo organizado. Ni reflexivo ni consciente, tiene poco que ver con las ideas. Es una es una «visión del mundo»(…)” [4].

En nuestro mundo, desde la Ilustración y sustituyendo a las religiones, el mito tecno-científico con su pretensión de conocimiento y comprensión de una realidad absoluta y universal, se ha convertido en la vía privilegiada de acceso a la verdad. Pero esa razón tecno-científica a la vez que construye las metáforas que dotan de sentido al mundo, despliega una operación retórica de persuasión destinada a demostrar que su perspectiva del mundo es el mundo en sí,  que las representaciones de la ciencia no son tales sino la realidad misma y en esa operación destinada a ocultar su condición de lenguaje, de “representación” del mundo, en esa conversión en ideología[5], la imagen y la visión tienen  sin duda su lugar.Desde la II Guerra Mundial, tanto en las ciencias de la vida (biología, química, ecología, etc.) como la (más…)

Imposibles: furor y ficción, contemplación y derroche. Contra la soberanía sometida del arte

El teatro que esperáis, incluso el más absolutamente nuevo no podrá ser nunca el teatro que esperáis. De hecho, si esperáis un nuevo teatro, lo esperáis necesariamente en el ámbito de la ideas que ya tenéis: además lo que esperáis, de algún modo ya está ahí. No hay nadie entre vosotros que ante un texto o un espectáculo pueda resistir la tentación de decir: “Esto ES TEATRO” o al contrario: “Esto NO ES TEATRO.(…) Pero las novedades, incluso las absolutas, como bien sabéis, no son nunca ideales, sino siempre concretas. Por tanto su verdad y su necesidad son mezquinas, fastidiosas y decepcionantes: o no se reconocen o se discuten remitiéndolas a las viejas costumbres.

Pier Paolo Pasolini[1]

No deberíamos distraernos demasiado por el hecho incuestionable de que no es más necesaria la poesía política que seguir insistiendo en los intentos liberadores de la acción social organizada

Enrique Falcón[2]

 

1/ Interrogaciones

Desde la hipotética ruptura entre lo moderno y lo contemporáneo[3] los limites del arte no han parado de ensancharse, los limites de lo político tampoco –especialmente a partir de la renovación de la dialéctica publico/privado impulsada por el aserto feminista[4]: “lo personal es político”. A partir de la disolución de ambos umbrales y del ensanchamiento de su espacio de intersección –que ha ido desde la pintura histórica a las propuestas activistas y la acción colectiva–, la categoría “arte político” necesariamente dibuja una frontera difusa. La diversidad de planteamientos y modos de hacer (a menudo encontrados) que se han venido nombrando como arte político evidenciarían la inextricable relación entre el arte y la política. Como dice Jacques Rancière esa diversidad estratégica “pone de manifiesto una incertidumbre fundamental sobre la configuración misma del territorio del conflicto, sobre lo que es la política y sobre lo que hace el arte”[5]. Habría entonces que distinguir entre dos problemas diferentes pero íntimamente relacionados: de una parte las maneras en que la política atraviesa y condiciona al arte; de otra las posibilidades del arte político para ser o hacer política a partir de su dimensión estética. Así que desde un punto de vista pragmático y dadas: 1) la debilidad epistemológica de la categoría arte político (que es cualquier cosa menos unívoca) y 2) que la crítica mas frecuente expresa cierta frustración entre las aperturas de sentido que produce el arte y su escasa influencia en la realidad política, la movilización social o el imaginario colectivo, es decir que plantea la condición enigmática de este como un obstáculo para la eficacia política, quizá lo mas útil sea interrogarse antes no tanto por la categoría “arte político” como por la condición política del hecho artístico y las consecuencias que esta condición tiene sobre la acción del arte político. En otras palabras, pensar en una “arqueología” del arte político para tratar de comprender cuales son posibilidades y cuáles sus consecuencias.

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Dépense, producción, deseo y catástrofe, en torno a la diatriba de Greta Alfaro: El cataclismo nos alcanzará impávidos

Podría suceder que las formas de la sensación voluptuosa revelasen una conexión a la vez secreta y trágica con el fenómeno antropomorfo de la economía y los intercambios
Pierre Klossowski
Sabemos que la catástrofe se producirá, pero no creemos lo que sabemos
Jean-Pierre Dupuy
 Hominem te esse cogita[1]
(Piensa que eres hombre)

 El cataclismo nos alcanzará impávidos reúne diversas fotografías de naturalezas muertas, una instalación con teléfonos móviles y la proyección, como elemento central, de un video de media hora de duración, que fue realizado por Greta Alfaro durante su estancia en la Academia de España en Roma como parte de una investigación en torno a la iconografía del martirio.

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