ene 132012

(…) detrás de la verdad, siempre reciente, avara y comedida, está la proliferación milenaria de los errores. No creamos más «que la verdad permanece verdad cuando se le arranca la venda; hemos vivido demasiado para estar persuadidos de ello». La verdad, especie de error que tiene para sí misma el poder de no poder ser refutada sin duda porque el largo conocimiento de la historia la ha hecho inalterable. Y además la cuestión misma de la verdad, el derecho que ella se procura para refutar el error o para oponerse a la apariencia, la manera en la que poco a poco se hace accesible a los sabios, reservada después únicamente a los hombres piadosos, retirada más tarde a un mundo inatacable en el que jugará a la vez el papel de la consolación y del imperativo, rechazada en fin como idea inútil, superflua, refutada en todos sitios –¿todo esto no es una historia, la historia de un error que lleva por nombre verdad?–. La verdad y su reino originario han tenido su historia en la historia. Apenas salimos nosotros «a la hora de la más corta sombra», cuando la luz ya no parece venir más ni del fondo del cielo ni de los primeros momentos del día.

Michel Foucault. Nietzsche, la genealogía, la historia

 “¿No debe llamarse vida lo que puede estar latente en un disco, lo que se revela si funciona la máquina del fonógrafo, si yo muevo una llave? ¿Insistiré en que todas las vidas, como los mandarines chinos, dependen de botones que seres desconocidos pueden apretar? Y ustedes mismos, cuántas veces habrán interrogado el destino de los hombres, habrán movido las viejas preguntas: ¿A dónde vamos? ¿En dónde yacemos, como en un disco músicas inauditas, hasta que Dios nos manda nacer? ¿No perciben un paralelismo entre los destinos de los hombres y de las imágenes?”

“La invención de Morel”. Adolfo Bioy Casares

 

Cuando los hombres están muertos, entran en la historia. Cuando las estatuas están muertas, entran en el arte. Esta botánica de la muerte, es lo que nosotros llamamos la cultura

“Les Statues meurent aussi” Chris Marker, Alain Resnais
(Las estatuas también mueren / Statues Also Die) (Francia, 1953)

“Pero lo más certero del refrán del potro está en que las dos desgracias – la de ser abortado por la yegua y la de ser comido por el lobo– de las que felizmente se salva sean desgracias de la vida, y la desgracia de ir a la guerra, en que hallara su perdición sea, en cambio, por antonomasia una desgracia de la historia. De esta manera, ya en el argumento expreso del refrán el despojo de todo contenido propio sufrido por los hechos al verse usurpatoriamente suplantados por la impostura del sentido –tal como impone la noción misma de destino– viene a representarse justamente bajo la imagen concreta de la desventura que sobre la vida arroja la mala sombra de la historia”

“God&Gun. Apuntes de polemología”. Rafael Sanchez Ferlosio

ago 302011

EL MIEDO A LOS EXTRAÑOS EN LA CIUDAD DE LA POSDEMOCRACIA.
Nacho París

Cada persona retirada dentro de sí misma, se comporta como si fuera un extraño al destino de todos los demás. Sus hijos y sus buenos amigos constituyen para él la totalidad de la especie humana. En cuanto a las relaciones con sus conciudadanos, puede mezclarse entre ellos, pero no los ve; los toca, pero no los siente; él existe solamente en sí mismo y para él solo. (Tocqueville)

Los niños de Alphaville –un paraíso residencial al oeste de Sao Paulo– no pueden salir sin ir acompañados de sus padres, los menores de dieciocho años necesitan un permiso escrito; para entrar en Alphaville todos los visitantes tienen que identificarse y solo se les permite pasar tras autorización telefónica; cualquier vehículo de proveedores es registrado mientras los operarios son cacheados al entrar y salir; la contratación del personal doméstico debe ser supervisada y autorizada por el servicio de seguridad. Alphaville esta protegido por altos muros, faros buscadores y un sofisticado sistema de vigilancia electrónico; su interior es patrullado por cuatrocientos guardias autorizados a disparar contra cualquier intruso – aunque vaya desarmado y no amenace a nadie –. Sus alrededores los vigilan unidades especiales provistas de rifles Taurus del calibre 12, con cañones recortados, “para poder dar a cinco o seis personas a la vez” –según declara el jefe de seguridad de esta zona residencial– Continue reading »

Quizá se objete que este mundo del diseño total no es nuevo -que la combinación de o estético y lo utilitario en lo comercial se remonta por lo menos al programa de diseño de la Bauhaus en los años veinte-, y se tendría razón. Si la primera Revolución Industrial allanó el terreno para la economía política, para una teoría racional de la producción, según Jean Baudríllard arguyó hace mucho tiempo, la segunda Revolución Industrial, tal como la Bauhaus la tituló, extendió este “sistema del valor de cambio a todo el dominio de los signos, formas y objetos… en nombre del diseño”. Según Baudrillard, la Bauhaus supuso un salto cualitativo de una economía política del producto a una “economía política del signo”, en la cual las estructuras de la mercancia y del signo se revitalizaron mutuamente, de modo que las dos podían circular como una, como productos imagen con ‘valor de cambio en cuanto signo’, tal como hacen en nuestro tiempo. Por supuesto, no es esto ni mucho menos lo que los maestros de la Bauhaus, algunos de los cuales eran marxistas, tenían en mente, pero tal suele ser la pesadilla de la modernidad, en las astucias de la historia (tal como T, J. Clark la definió en una ocasión). Fíjate bien en lo que deseas, dice un proverbio de la modernidad vista desde el presente, porque pudría cumplirse… de una forma perversa. Así, para quedarnos sólo con el ejemplo principal, el viejo proyecto de reconectar Arte y Vida, de diversos modos sancionado por el Art Nouveau, la Bauhaus y muchos otros movimientos, acabó cumpliéndose, pero siguiendo los espectaculares dictados de la industria cultural, no las ambiciones libertadoras de la vanguardia. Y el diseño es una forma primaria de esta perversa reconciliación en nuestros tiempos.

“Diseño y delito”. Harl Foster